Me preguntaron que por qué lucho por un mundo que nunca existirá, y respondí que por la misma razón por la que luché por una mujer que nunca tendré...
lunes, 17 de febrero de 2014
Rondo - Que comience el espectáculo
Suenan carcajadas,
carcajadas tristes,
pobres.
El único ejercicio físico que hacen
es arrodillarse constantemente frente a la rutina
y estirar el brazo para señalar a lo distinto,
porque les da miedo.
Y yo riéndome, levantándome un lunes lluvioso,
sin siquiera mirar por la ventana,
no hace falta,
lo que me impulsa a levantarme de la cama
y reírme de la rutina
vuela, libre, en el infinito firmamento
consolidado por dos ojos negros.
Y entonces cojo aire,
te cojo de la cintura, y juntos encendemos esa mecha,
haciendo en nuestros pechos de lo utópico lo típico,
después corremos, subimos al ático
y que comience el espectáculo...
Explosiones, fuegos artificiales,
lo convencional arde mientras el cielo llora gasolina,
y reímos como dos pirómanos,
y la luna escupe cerillas encendidas,
y vemos como una llama gigante desfila, elegante,
a toda velocidad, por la pasarela del asfalto,
y en tus ojos negros se reflejan las llamas,
y notamos ese calor del incendio próximo,
y entre las llamas, el humo, las explosiones,
la banda sonora elegida por nosotros tronando los cielos de fondo,
las mentes dormidas despiertan,
las bocas calladas gritan,
los ciegos miran,
los sordos escuchan,
y los traidores arden,
pues tus ojos son el cielo nocturno,
y quien hace llorar al cielo
lo va a pagar caro,
y el cielo llora gasolina,
y tengo la antorcha lista,
y sonreímos,
y todo arde...
hasta el psiquiátrico que creasteis para encerrar vuestros miedos,
y el patriota llora espantado al ver su bandera en llamas,
y el fundamentalista llora al ver su libro sagrado en cenizas,
y el traidor grita, aterrado al ver el acero de su puñal fundiéndose en sus manos.
Y yo sonrío.
Sonrío porque veo las llamas reflejadas en tus dos ojos negros,
y porque hoy,
en este maravilloso espectáculo de justicia poética
escrita en versos de llamaradas,
tú eres tú,
y yo soy yo.
Nos subimos al ático,
te cojo de la mano...
y que comience el espectáculo.
Rondo -Que comience el espectáculo
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