lunes, 7 de abril de 2014

Rondo - Cuando sonríes


Nunca quise conquistarte,
pues clavar una bandera sobre tu delicado cuerpo
habría sido el peor crimen contra mis sueños
jamás cometido.

Y es que el humo que sale de las fábricas,
desangra una mezcla de
envidia hacia las blancas nubes que vuelan a lo lejos
y odio al animal que las crea para luego culparlas
 de el deterioro de su planeta.

El resto son ese humo que sale de las fábricas,
y tú...




Tú eres esas nubes.




Y qué paradoja tan extraña
la que viví tanto tiempo,
que escribí para no suicidarme
y me suicidé escribiendo...

Y luego apareciste en el escenario
sin que el guión así lo dijera,
agarraste a la muerte por el cuello
y le robaste el significado.

Y mi suicidio se convirtió en un mito,
y yo en un fundamentalista del ateísmo.

Y si subes a ese tren
y no puedo pagar el billete,
correré al lado de tu ventanilla
saltando cualquier obstáculo,
no pararé a hacer cálculos,
pues nuestros besos no son matemáticas
sino metáforas, lágrimas, sonrisas, sátiras,
y no frenaré,
aunque el paisaje no sea tan poético
como espera el público,
te haré sonreír con un verso de realidad
y no con párrafos bíblicos.

Vivir es un alto riesgo, pero no quiero Dobles,
la montaña es fría
pero enamorado nací de la naturaleza.

Mentiría si dijera que soy pobre,
mas también lo haría
si dijera que puedo permitirme tu tristeza.

Cuando sonríes me olvido de que me espera una muerte segura,
porque siempre soñé con volar
y tus besos hacen de la gravedad algo ficticio.



Rondo

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