jueves, 5 de junio de 2014

Guillermo Sánchez - Siempre

Los relojes se han parado,
Juana Sánchez Alameda se llamaba la princesa de mi cuento,
pero se este cuento se ha acabado...
Estas palabras pesan demasiado
como para que se las lleve el viento.

La iglesia estaba llena,
y hoy he tocado el concierto más importante de mi vida,
que ni aunque fuera solista en Vienna,
tocaría con el corazón y la ilusión con la que te he tocado este día.

Sé que sigues viva,
aunque tu mantel ya no se sacuda al borde de tu terraza,
tu marcha hizo mi tristeza,
más tu fuerza patrocina gran parte de mi alegría,
aunque ahora que no estás, pasar por tu calle
es cruzar la Franja de Gaza.

¿Te ha gustado como ha sonado el chelo?
Es tu opinión la que me importa,
he tocado para ti...
¿Mis desafinaciones se oían en el cielo?
Nah, con el cariño con el que me escuchas
te habrá sonado perfecto,
seguro que sí.

No hay atardecer que no tenga tu nombre,
ni lágrima que no tenga tu apellido,
me dice la vida que ya me hecho un hombre,
yo no la escucho, sigo en mi columpio, escribiéndote
NUNCA EN OLVIDO

No sé que dirán, que creerán ahí afuera,
yo sé que me lees, que me escuchas,
que me miras, que me esperas...
Mi himno es mi madre,
mi patria María,

y Juana Sánchez Alameda
así se llama mi única bandera

Guillermo Sánchez -Siempre - 5/6/14

No hay comentarios:

Publicar un comentario