Me preguntaron que por qué lucho por un mundo que nunca existirá, y respondí que por la misma razón por la que luché por una mujer que nunca tendré...
domingo, 12 de enero de 2014
Rondo - Supongo...
Supongo que lucho por encontrar ahí afuera
la justicia que no encontré aquí dentro,
para que mis letras no sean con lo que me despierte a diario,
mi octubre deje de ser solitario y mis domingos dejen de ser de resurrección.
Supongo que escribo para sentirme menos triste,
aunque a abe tirando piedras a mi tejado, como siempre,
naufragando entre domingos y septiembres,
añorando ese sábado, que en verdad era lunes, pero que tú convertiste en viernes.
Supongo que sigo corriendo porque sé que tú
me estás esperando,
no sé ni cómo te llamas, ni quién eres, ni siquiera sé si existes,
pero quiero pensar que es tu sonrisa lo que brilla ahí a lo lejos,
que es mi sonrisa lo que brilla ahí a lo lejos...
Supongo que cada daga era una enseñanza,
cada palo una lección, y por tanto, esas traiciones clases magistrales.
Supongo, pues, que los traidores sois mis profesores,
y supongo que no seréis tan ingenuos de pensar que voy a acudir a vuestras clases.
Supongo que ella leyó mis poemas,
y salió corriendo buscando a un hombre menos triste,
supongo que mi fachada es una copa en un callejón nocturno, iluminada por una vela
En fin, supongo que soy exactamente lo que viste.
Rondo - Supongo...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario