Me preguntaron que por qué lucho por un mundo que nunca existirá, y respondí que por la misma razón por la que luché por una mujer que nunca tendré...
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Rondo - Dejadme con mis nudillos y con mis letras...
Me dicen que escriba canciones más felices, más alegres... ¿Escribirlas para quién? ¿Para ellos? Parece ser que pretenden que finja ser feliz hasta en el cuaderno, pero no lo entienden, o más bien, simplemente no quieren entenderlo. Mis letras no son tristeza exagerada, sino sangre que aún caliente salpica el folio para enfriarme un poco más la cabeza. Al igual que cuando una persona sufre un ataque de rabia, o de impotencia, o de ambas cosas juntas, y golpea sin reparo ni control alguno la pared, es probable que lo que en el momento parece un agujero de pocas dimensiones y unos nudillos aparentemente ensangrentados, mas insensibles al dolor, al día siguiente lo veremos como lo que es, como un agujero enorme y unos nudillos hinchados que no corresponden en proporción a aquello que nos inundaba la cabeza cuando decidimos boxear contra nuestro miedo a nosotros mismos. Mi pregunta es, al igual que vosotros podéis afirmar que mis letras son desmesuradamente tristes en proporción a lo que me rodea, ¿acaso no puedo afirmar yo que los boquetes que hay en la pared de vuestra habitación no lo son a la realidad que os rodea? ¿Quién soy yo para perseguiros y entrar en vuestra habitación, señalando el boquete de la pared, midiendo en un recipiente la sangre que gotea de vuestros nudillos, y recogiendo las lágrimas que brotaron de vuestros ojos en los momentos de mayor intimidad, y encima deciros que dejéis de hacerlo? Imaginad que en ese momento entrara yo por vuestra puerta, y os dijera que forzarais una sonrisa incluso en vuestros momentos de mayor soledad e intimidad. Pues bien, no estoy exagerando mis problemas, no estoy dramatizando mi vida ni aquello que me ocurre. Simplemente algunos parecéis no entender que mis nudillos no están hinchados, pero sí lo está mi corazón, y que mis 'boquetes' son letras que me han sacado de los peores momentos de mi vida. Así que, dado que yo no entro en vuestras habitaciones señalando la pared diciendo: 'No es para tanto', ni os digo que la sangre de vuestros nudillos es fingida, dejadme a mí con mis canciones, con mis nudillos y con mis boquetes entintados. Todos lloramos de la misma forma, solo que no todos dejamos nuestra sangre en una grabación de tres minutos que podría escuchar cualquiera. Ese boquete en esa pared que nunca veréis pero a veces escucháis a través de un cable, ese boquete, ha sido lo que me ha hecho seguir en pie. Así que dejad de verlo como un abismo que he fabricado con espejismos, y vedlo más bien como lo que es, como el grito de desahogo que desgarra la garganta de aquel que, en caliente, no siente más que rabia e impotencia.
Dejadme con mi pared, con mis nudillos y con mis letras, pues al fin y al cabo soy yo quién despierta con ellas y no vosotros.
Al fin y al cabo, soy yo quien despierta con ellas, y no vosotros...
Rondo - 21.11.13
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